Para los griegos en la antigüedad, un ser humano con la plenitud de los derechos, no participante en los asuntos concernientes a su ciudad, en las decisiones sobre la guerra y la paz así, como la elección de sus autoridades, era un ser distinto a sus restantes congéneres, uno con un problema mental.
Tal apatía o indiferencia en aquellos tiempos era absolutamente censurada socialmente, pues lógicamente inducía a la ruina de la sociedad al dejar a esta a merced de las consejas, las arbitrariedades y los egoísmos de unos pocos 'interesados', dejándola expuesta a las acechanzas de los enemigos, pues
…. la indiferencia sobre la suerte del conglomerado social siempre redunda en beneficio de quienes persiguen sus riquezas.
Los griegos denominaban a estos individuos apáticos e indiferentes. (Idiotez).
De este término hoy se deriva otro de carácter médico con el cual se identifica a los aquejados de una enfermedad denominada idiocia, un trastorno caracterizado por una deficiencia muy profunda de las facultades mentales. Desde la antigüedad se estimó que no tomar parte en los asuntos trascendentes a las vidas de los grupos humanos, significaba adoptar una conducta antinatural,
La palabra moderna idiota denota este menosprecio, por quien no comprende lo que se cae de su peso.
Por aquel entonces se llega a establecer con la filosofía estoica, que los humanos no sólo tenemos relación directa con nuestra sociedad, sino con todas las restantes, cualquiera el sitio donde se hallen; por ello un comediógrafo romano de origen africano como vocero del estoicismo afirmaba en una de sus obras:3>